Los estudios en la Compañía de Jesús están orientados para beneficio del prójimo, a quien estamos llamados a servir. Por este motivo los jesuitas que nos preparamos par hermanos o sacerdotes, optamos por una formación de “excelente calidad”, ya que mientras mejor nos formemos, mejor vamos a poder servir a los demás. Esta opción va a suponer una larga preparación. Sin embargo, el tiempo que ella dure deja de ser importante, pues quien ingresa a la Compañía de Jesús ya ha decidido entregarle toda su vida a Dios.
Noviciado
La formación del jesuita empieza con el Noviciado. Esta etapa dura dos años y tiene por objeto establecer los fundamentos principales de la espiritualidad ignaciana y confirmar si la Compañía es para el joven que ha pedido entrar en ella, y si éste joven es para
Juniorado y Filosofado
En el Juniorado se inicia una larga formación intelectual. Es una etapa que dura dos años más o menos En ella se hacen estudios de humanidades: historia, literatura, idiomas, artes, etc., con la intención de sensibilizar al jesuita joven hacia las diversas dimensiones y complejidades de la vida y expandir su horizonte al deseo de un servicio más universal.
Quienes se preparan para sacerdotes realizan los estudios de filosofía que tienen una duración aproximada de dos o tres años, y cuyo objetivo es enseñar a pensar con un sentido crítico, lógico y preciso. Los estudios de filosofía nos abren a diversas maneras de pensar y nos preparar para los estudios de teología.
Si uno ha entrado a la Compañía de Jesús para ser hermano jesuita, desde el Juniorado comenzará sus estudios y preparación convenientes para el servicio que pueda prestar en la Compañía. Estos estudios están orientados para obtener una formación profesional.
Las etapas de Juniorado y Filosofía pretenden, por una parte, encarnar en una vida de estudios los valores religiosos cultivados en el Noviciado y, por otra, cultivar en el jesuita joven la capacidad para dialogar con la cultura y el pensamiento del hombre de hoy con una mentalidad bien formada, a la vez crítica y flexible.
Magisterio
Normalmente dura dos años y su fin es alcanzar una madurez religiosa y apostólica. Es una etapa en donde se interrumpen los estudios y el jesuita se sumerge en la realidad de la vida cotidiana, trabajando en alguna de las obras de la Compañía (usualmente en alguna obra educativa).
Teología
Tiene una duración aproximada de cuatro años y se orienta a obtener el bachillerato en teología. Los estudios teológicos son el medio primero y principal para el trabajo espiritual de la Compañía de Jesús. Al terminar el tercer año de teología el jesuita suele recibir la ordenación de diácono, y poco tiempo después la ordenación sacerdotal. Pero su formación no termina aquí.
Estudios Especiales
Cuando el jesuita ya tiene más claramente en su horizonte lo que la Compañía de Jesús necesita de él, puede acceder a otra etapa, que sirve para completar los estudios que tienen que ver con la misión encomendada. La duración de esta etapa dependerá de la clase de estudios que se esté realizando.
Tercera Probación
La Tercera Probación se trata de una experiencia similar a la del Noviciado, pero en un tiempo muy reducido: seis meses. En esta etapa se propicia una profunda experiencia de encuentro con el Señor y se renueva la vigencia del llamado a vivir y morir en la Compañía de Jesús, sirviendo al Señor en la ayuda del prójimo. En esta etapa, la Compañía evaluará, por última vez, la aptitud del jesuita para ser admitido definitivamente en ella. Así, después de esta etapa el jesuita estará listo para incorporarse a la Compañía de Jesús por medio de los Últimos Votos .
Formación Permanente
El jesuita nunca puede dejar de estudiar si pretende colaborar adecuadamente en el trabajo con el Señor. Por eso, si bien la formación formal termina con los últimos votos, para un mejor servicio divino, el jesuita deberá mantenerse actualizado y al tanto del desarrollo del pensamiento y de la reflexión contemporáneos.